lunes, 13 de septiembre de 2010

Dreams



Anoche tuve dos sueños extraños (además de insomnio). Soñé con una mujer que estaba siendo observada por muchas otras. Ellas le gritaban -¡No lo hagas, Seyulé. No lo hagas! Mientras ella se colgaba de un árbol para ahorcarse. Mi pulso se aceleró y comencé a sudar frío (en esas ocasiones de cuando duermes pero sientes tu entorno). También murmuré a Seyulé que no lo hiciera.

Mi otro sueño sabía inclusive donde estaba. Era el estadio de beisbol aquí en Monterrey, la gente estaba en las gradas y habia un podio en el centro, antorchas rodéandolo y malla con puas como cerco. Una mujer muy bonita se acercaba curiosa a observar un poco más de cerca el podio sin darse cuenta que en la malla había ganchos escondidos. Se acercó y uno de los ganchos le atravesé la mejilla izquierda. Primero, la chava estaba atónita y se le quedó mirando al gancho que le atravesaba, abrió los ojos del susto y gritó con una fuerza y potencia que pocas veces he escuchado. Era un grito desgarrado y sobreagudo. La chava intentaba sacarse el gancho pero no quería ni tocar su herida. su madre bajó en su ayuda pero su miedo le invadío porque empezó a jalar con brutalidad y torpeza el gancho. La chava no podía safarse y los demás la mirabamos con desconsuelo pues esas trampas no fueron diseñadas para escapar. Su bello rostro quedaría marcado con un hoyo si es que lograba salir, aunque en realidad la única forma de escapar era que le rasgaran la cara hasta llegar a la boca.

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