jueves, 31 de diciembre de 2009

La venganza de Ismael

The scream (1893) - Edvard Munch


Los mensajes como tales son como a continuación se muestran, en esa sensación, en ese contexto sin previa anticipación:

"Algo no me deja dormir, siento tentáculos en mi cama, algo sopla mi cuello, mi mente dice algo sobre el muchacho con cáncer y se oyen gritos en tonos rojos. Un ave llora en tonos verdes y gime como la respiración, es fuerte su lamento. Mi cuello duele y todo es mi cuarto es pesado, todo. Mi cama me rechaza, hoy no debo dormir.

Oigo una mujer cantando, tengo miedo que me jale por los pies, en cualquier segundo pareciera que la cama saldrá volando y se siente en mi cabeza como un árbol que crece, las raíces ya van por la nuca. Todo tiembla, la luz esta noche no me protege."

Hubiese querido que fuese un sueño pero no lo fue, fue incluso lo que hizo que me despertara y con el miedo que me embargó en esos momentos fueron estas palabras las sensaciones que percibí. Si mi tío me viera estaría gozando a uno más en su club. Me hizo entonces comprender, tal vez, la forma en que interpreta el mundo, el miedo de sentirse observado y perseguido. Tuve miedo y sé que él también lo tiene, no es fácil lidear con la esquizofrenia.

domingo, 27 de diciembre de 2009

La otra noche te advertí

Puede ser de muchas formas entendida tu forma de mirarme, si bien seductora, que me ocultas algo que quieres decirme, de culpa o deseo. La otra noche pude sentir, quiero decir, que tus formas de mirarme vieron más que mi carne asoleada, lejos allá de mi ropa sucia con intentos de haberse planchado. ¿Te atreviste a ver por dentro? Si bien el ver mi cuerpo desnudo ya no fue sorpresa para ti como hace años creo haberte simpatizado por dentro. Dices de mi sonrisa y de las buenas cosas que llevo conmigo, como la buena voluntad. Hay algunos como yo que nos hacemos no hombres de sexo sino de convicción. Siento que el tenerte cerca me ha ayudado a crecer como individuo y no ser gente sino persona, a lustrar mis sentimientos y pulirlos para dártelos puros y completos como has de merecértelos.

Si aquella noche te advertí cerca, muy cerca de mí no fue extraño sino previsto. Esa noche fue cuando supe que debía amarte para siempre, te lo advertí y juntos nos lo advertimos y nos gustó lo que fue.

Estudio Cubista: Caballos


Esta es mi aportación al cubismo, no sé si Picasso estaría orgulloso de mí o quisiera romper, en un ataque de ira, mis intentos de caballos. Por lo mientras y como buen comienzo aquí dejo la muestra.

El perro Firpo

Ayer en familia estuvimos platicando sobre anécdotas de las que pocas veces se hablan. Como el descubrir que mi papá tuvo un gato llamado Jack y que mi hermana le gustaba apachurrarlo y jalarle la cola. Mi hermana contó sobre la vez que vió una especie de ovni cuando iba al catecismo. Mi mamá voló cuando era niña para cruzar una barda y llegar con sus amigos; que vivieron en patios de vecindad una de las cuales tenía un gran patio central donde mi madre jugaba. Que mi abuelo es de Puebla por lo que es me hace un tantito Poblano (quien diría!).

Sobre mi abuelo, que su madre y hermanos emigraron de Puebla a Veracruz ¡caminando! por tan pobre que eran. Que el viaje duró 4 días. que mi abuelo y abuela maternos se conocieron en La Mancha, Veracruz, cuando mi abuelo hacía sus estancias como maestro. Se enamoraron y se fueron a vivir a Xalapa. Que mi mamá tuvo un hermano mayor al que nadie conoció porque murió antes de que los otros 3 nacieran (mis tios Jorge, concepción y mi mamá). Que se llamaba Fernando y por eso mi primo lleva por nombre Erick Fernando. Sobre el perro Firpo, que era el perro de mi mamá cuando era niña, pero que mi abuelo sacrificó porque tenía Sarna.

Que mi papá era tan humilde de jóven que cosía sus zapatos con hilo de caña cuando los rompía al jugar football y que empeñó su reloj para regalarle una muñeca a mi mamá cuando eran novios. Es bonito conocer a la familia, aún cuando uno piensa que por vivir juntos uno ya sabe todo de ellos. Somos tan individuales que cada uno tiene su mundo, pero aún así nos hacemos llamar Familia. Esa es parte de la mía.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Luego de 11 meses fuera, hoy regresé a casa. Puse mis cosas dentro de mi cuarto rojo e imaginé que fuera igual al cuarto de Van Gogh, nomás faltó mi tío para acompletar el cuadro.
Bueno ¿y ahora qué?

martes, 15 de diciembre de 2009

Le intestinê

Mi pancita duele y duele mucho :'(
Le grita a su vecino el intestino: Cabrón! Ahi te va el dolor!
Y no hay de otra mas que ambos terminen doliéndome.

A veces pienso que si pudieran darse los trasplantes de intestino
yo me pondría de candidato experimental.

jueves, 10 de diciembre de 2009

There's a monters inside




Toro - Eduardo Castro (09/12/2009)

La música suena en mi cabeza

Hay noches, debo confesar, en que una orquesta suena en mi cabeza. Es extraño pero a la vez magnífico escuchar cómo suenan los timbales y los violines armándo una canción casi gloriosa de esas que valen la pena subirle al volumen. Espero algún día poder escribir esa canción que tanto suena dentro de mi y cumplir la promesa que le hice a Beethoven en aquel sueño cuando me pidió que escribiera su última pieza. No creo que se haya referido a la 10ma sinfonía. No, no, para eso no creo estar listo aún. Sin embargo espero con ansias vuelva a mí la inspiración que antes tenía para componer música. Igualmente quiero crecer y escribir cosas con mayor madurez sonora. Quizá el secreto sea en el tema aunque también lo pienso en las figuras.

Sobre mi forma de escribir creo que empieza a fallar, no escribo como antes y quizá sea la falta de práctica, quizá de emociones o quizá de motivos. A veces mientras duermo también se me vienen historias a la cabeza y me levanto deprisa a escribirlas en alguna servilleta o en cualquier trozo de papel. Espero recordar las palabras de la gente que habla en mi cabeza y escribir con esos diálogos alguna historia interesante. Las voces han estado muy calladas, pero la música sigue. Qué bien, asi me ayudan a dormir.

sábado, 5 de diciembre de 2009

La impersistencia del ser

Sketch, Eduardo Castro, Uppsala, Suecia, 2009
Hoy siento que puedo hacer magia por ti.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Los cuerpos que cuelgan del alambre

Dios juega a montar una obra de teatro con nuestros cuerpos. Hoy miles de niños entran a escena con papeles cortos e irán tomando fuerza sus papeles. Los malos del cuento siguen haciendo travesuras en las alcantarillas mientras los buenos juegan a sentirse buenos y otros ya se han hecho malos porque les gusta la suciedad. El día transcurre en silencio mientras la noche se carga cada vez más de adolescentes en busca de sexo, un trago de tequila y el sudor que les provoca mover sus cuerpos al compás de la música, tántrica seducción de sus templos de luz neón.

Los santos de iglesia abandonan sus repisas y marchan por las calles buscando quiénes les abran la puerta para refugiarse del frio. Las luces navideñas ayudan a alumbrar las banquetas que la luna sola no puede. El helado viento los golpea como bestia de dientes punzocortantes y se mete hasta por sus oídos. Dios así lo ha decidido, tu pobre y tu rico porque eres más inútil. Y tu pobre para que aprendas que la vida no es justa, y tu rico para que ayudes al pobre, pero algo salió mal.
Dios se fue a dormir en el intermedio, quizá olvidó poner su alarma y nos dejó en pleno escenario, frente a la audiencia de santos que han encontrado cobijo y de ángeles que enseñan su asiento a las vírgenes que llegaron tarde. Los tramboyistas, querubines sin fuerza, hacen su esfuerzo por cerrar telón y evitarse la pena de mostrar la vergonzosa obra de Dios aún inconclusa, pero fallan. Las luces resuenan en los rostros de aquellos actores sin línea, mudos y pálidos, aún con montones de maquillaje, que callan y miran sin rumbo y no saben qué hacer. El tiempo sigue pasando en la obra de Dios y no se sabe el fin de ésta. Me preguntó quiénes serán los críticos de esta obra....

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Si querer fuera una tarea sencilla la lección hubiese sido aprendida hace mucho, sin embargo sigo encontrando razones nuevas para amar. Si algún día llegase a aprenderlo quizá todo sea aburrido. Por eso pretendo no querer demasiado con el propósito de sentir el día siguiente algo diferente y nuevo.