viernes, 17 de septiembre de 2010

Me dueles en el alma y no lo sabes, Catarí



Catari, mi dulce Catari ¿Dónde estás con este frío de almas? Qué consuelo te resguarda, mi dulce Catarí, de la lluvia de nuestras lágrimas? Tengo dos manos que quieren hacerte sombra para el sol que quema y una boca que sigue diciendo tu nombre.

Mi dulce Catarí ya no me piensa más...

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