sábado, 18 de julio de 2009
miércoles, 15 de julio de 2009
De todo aquello que me da miedo y no debería
De todo aquello tan tonto que existe en este mundo, en ocasiones lo más absurdo me da pánico. Recientemente encontré que me da miedo el vacío: una hoja de papel vacía, un lienzo vacío, mentes vacías, el vacío personal, el vacío por la pobreza, un estómago vacío por la hambruna. La gente, el mundo...eso no me da miedo, sino tristeza.
sábado, 11 de julio de 2009
Las Privadas (conversaciones)
B: La incertidumbre es divertida y ambigua
O: Eres mi incertidumbre
B: Aunque sea bastante predecible?
O: Sabia que dirias eso
B: Lo predijiste! Sós clarividente!
O: Apenas te das cuenta? Me entristece
B: Pero por qué me preguntas si ya sabes que apenas me doy cuenta?
O: Porque sé todo de ti. TODO! Fecha en que naciste y nacerás...
B: naceré?
O: dentro de mucho, mi estimado; mientras...duermes entre nosotros
B: Entre ustedes, mortales?
O: Entre nosotros, los inmortales. Aún estas en tierra de sombras, entre los impuros; pero llegarás a deslumbrar como nosotros algún dia cerca de nuestros hombros donde reposar y descansar tus sienes hijo mio, mi olvidado entre los siglos.
B: Seré un hombre pequeño en hombros de gigantes? Ya quiero ver el día en que mi fulgor se alce como el suyo. Hasta entonces esperaré, sucio en un rincón.
O: En tu rincón donde lamas las arañas fieraz a comerte con tal de salvar tu vida? Suena bien.
O: Eres mi incertidumbre
B: Aunque sea bastante predecible?
O: Sabia que dirias eso
B: Lo predijiste! Sós clarividente!
O: Apenas te das cuenta? Me entristece
B: Pero por qué me preguntas si ya sabes que apenas me doy cuenta?
O: Porque sé todo de ti. TODO! Fecha en que naciste y nacerás...
B: naceré?
O: dentro de mucho, mi estimado; mientras...duermes entre nosotros
B: Entre ustedes, mortales?
O: Entre nosotros, los inmortales. Aún estas en tierra de sombras, entre los impuros; pero llegarás a deslumbrar como nosotros algún dia cerca de nuestros hombros donde reposar y descansar tus sienes hijo mio, mi olvidado entre los siglos.
B: Seré un hombre pequeño en hombros de gigantes? Ya quiero ver el día en que mi fulgor se alce como el suyo. Hasta entonces esperaré, sucio en un rincón.
O: En tu rincón donde lamas las arañas fieraz a comerte con tal de salvar tu vida? Suena bien.
Me basta. Eduardo Castro
Tengo en el deseo una boca que reclama la beses, de una forma tan desesperada que el deseo mismo se encarnece para sentirte cerca. Cuando llega el momento de sentirte, el simple rozar de tus labios en los mios enciende las cadenzas de pensamientos que por ti rectifican este sentimiento. Y duran y duran como rapsodias que no conocen fin y se hacen oír a lo largo de nuestro encuentro, como música que ameniza una fiesta, como música que invita al fuego a bailar. Todo ese sentmiento se dibuja entonces como sombras enredadas en un rincón, y las manos se mecen y los cuerpos se enredan y mis pensares se vuelven tuyos con la sóla opción de pensarte, entonces te vuelves "yo" con tu misma esencia.
Refugiándonos de la noche nos toca el sol la puerta y cuando la abre no encuentra a dos sino a uno mismo y entonces se enternece y en silencio se retira a que la noche prosiga y los amantes se encuentren y continuen con su ritual de amarse. Y no tiene fin, como el pensamiento que se clava entre las comisuras de mi cerebro, como las palabras de amor que se clavan en las comisuras de mi boca para pronunciarte y con palabras tiernas llegar a rozar tu boca como último deseo de alguien que está a punto de morir. Pero no existe muerte, no existe muerte alguna si contigo existo, y si me tomas fuerte la muerte no existe y tan sólo existimos tu y yo, y el tiempo no pasa.
Se me enredan los dedos entre tu pelo y me convierto en soñador de tus ideas y, así, comenzamos a pénsar de la misma forma y, cuando queremos conversar, completamos nuestras ideas y sabemos cuál será la siguiente palabra. Entonces, el hablar se vuelve secundario, hablar no es necesario para hacerte saber lo que siento, y mis ojos te dicen cuánto te amo y tus ojos me dicen cuánto me amas y deseas. De alguna forma comenzamos a retroceder en el tiempo y dejamos de hablar como criaturas que no conocen dialecto; y el tacto se nos vuelve nuestro único sentido, nuestro sentido primario para hacerte saber lo que siento y pienso, como con tus ojos. Es entonces cuando sabemos que hemos llegado a donde nadie ha podido, ese estado en donde el amor no se envuelve en regalos ni rebosa en frases lindas. Basta tocarte o mirarte y saber que de ti me he enamorado.
Refugiándonos de la noche nos toca el sol la puerta y cuando la abre no encuentra a dos sino a uno mismo y entonces se enternece y en silencio se retira a que la noche prosiga y los amantes se encuentren y continuen con su ritual de amarse. Y no tiene fin, como el pensamiento que se clava entre las comisuras de mi cerebro, como las palabras de amor que se clavan en las comisuras de mi boca para pronunciarte y con palabras tiernas llegar a rozar tu boca como último deseo de alguien que está a punto de morir. Pero no existe muerte, no existe muerte alguna si contigo existo, y si me tomas fuerte la muerte no existe y tan sólo existimos tu y yo, y el tiempo no pasa.
Se me enredan los dedos entre tu pelo y me convierto en soñador de tus ideas y, así, comenzamos a pénsar de la misma forma y, cuando queremos conversar, completamos nuestras ideas y sabemos cuál será la siguiente palabra. Entonces, el hablar se vuelve secundario, hablar no es necesario para hacerte saber lo que siento, y mis ojos te dicen cuánto te amo y tus ojos me dicen cuánto me amas y deseas. De alguna forma comenzamos a retroceder en el tiempo y dejamos de hablar como criaturas que no conocen dialecto; y el tacto se nos vuelve nuestro único sentido, nuestro sentido primario para hacerte saber lo que siento y pienso, como con tus ojos. Es entonces cuando sabemos que hemos llegado a donde nadie ha podido, ese estado en donde el amor no se envuelve en regalos ni rebosa en frases lindas. Basta tocarte o mirarte y saber que de ti me he enamorado.
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