martes, 21 de septiembre de 2010



Considerando que esta fue la primera obra que interpreté con la Orquesta Sinfónica del Tecnológico de Monterrey, me remonta a memorias bastante gratas en donde mis amigos fueron a verme, incluso vinieron de fuera de Monterrey para eso. El auditorio estuvo con un lleno total en la última función y la emoción de recibir el aplauso de los asistentes es grande, como la ola sonora que es. Es innevitable que se me vengan a la cabeza imágenes apocalípticas y otras tantas de videojuegos. Bien por Carl Orff.

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