
Que me devuelvan mi dinero el hospital, el psicoanalista y las farmacias, pues si la gente opina que estoy jugando entonces es verdad y mi dedicación a mejorar mi persona estos meses ha sido una burla. Mejor les creo, al cabo que son extraños inteligentes, grandes conocedores de la conciencia humana. Sigo sus palabras porque en el fondo les importo más que a cualquiera.
"Recuerdas cuando eramos un gato y una oveja y pasé saludando por aquella colina? ¿Recuerdas qué te dije?" Pregúntale a tus extraños favoritos.
Malditas las opiniones que se abaratan por la maldita normalidad y la estúpida estadística.
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