jueves, 15 de julio de 2010

Quiero encontrarte incógnitamente espiando en mi ventana, como si aún te interesara mi persona y vinieras a buscarme con esa necesidad tan fuerte que tengo yo de verte. No es pecado volcarse a querer a quien te ha dañado, es simple el querer volver a donde yace la felicidad y a veces la tristeza. Ambos sabemos que las cosas no son perfectas, mucho menos nuestra bestial humanidad. Tu, trazo abstrato, y yo, una mente cubista, no salimos de líneas rectas mas sin embargo no estamos atados a estándares convencionales. Como cuadro de Dalí, somos pero no estamos, veemos y creemos ver pero es otra cosa, se siente como real pero es mera fantasía, onírico, falso y a la vez de algo perteneciente a la realidad y quizá sea eso lo que nos duela, que es y fue tan bonito lo nuestro que ahora, lejos, parece que no existe y se haya esfumado como esa espuma de shampoo que se va y desaparece con el agua por la coladera.

Quizá con un baño se me escurra lo lánguido y de tu rostro espiante en mi ventana me den fuerzas para saber que aún importamos como uno y no dos apartados. ¿Me crees posible?

Yo te creo capaz.

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