Cada pelo de mi cuerpo tiene nombre y fecha de cumpleaños por eso estoy de fiesta y motivo de alegría todo el año. Por eso, también, los lampiños son personas tristes, no tienen motivo de gozo y su luto es permanente. La única verdad es que hoy nacerán y morirán algunos de mis pelitos y la indecisión de si reir o llorar será como siempre un duelo mental. Prendamos velitas. Yo quiero pastel
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