domingo, 18 de julio de 2010

No es que me haya acostumbrado a la soledad. Es ella quien se ha acostumbrado a mi. Prometo que los malos pensamientos ya no son tan recurrentes y no es cuestión de medicinas ni haberse olvidado de tu persona. Es simplemente que las cosas dentro de mí han cambiado de una forma tan revolucionario que se tendrán que celebrar fiestas por estas fechas.

Ayer tuve una recaída. Iba en el camión rumbo a mi casa y la ansiedad me atacó fuerte. No soportaba a mi compañero de asiento el cual no quería que me rozara el brazo, mis pies eran tambores en contra del suelo, mi pelo era lo único de donde podía sujertarme y cerré los ojos y respiré profundamente diciendo el mantra de "tranquilo, ya vas a estar en casa".

Una vez dentro las ventanas y cortinas se cerraron. El clima se prendió junto con el abanico y me hundí entre sábanas hasta poco después de las 8 pm. Vi la tele, inició una película vieja favorita mía. Me quedé viéndola y se me fue el poco rato. Pero en verdad me siento mejor: anímicamente y con ganas, a veces con ganas.

1 comentario:

Gaby dijo...

It gets me worried.