lunes, 19 de julio de 2010

Cántame, cántame con tu horrible voz ingrato corazón desunido, tan desapegado, tan frío. Cántame con gritos y alaridos con esos mismos de enojo. Sé ya no me soportas, pero atiéndeme en el momento en que necesito de tu presencia. Es tanto el momento y es tanto el desaufragio y me vale madres si no existe esa palabra, va contigo y va conmigo, como esos sentimientos tan desaparecidos derrepente, sustituidos con una indiferencia y rechazo innegables, vaya, todo justificado pero duelen.

Hoy te encubrí con miles de botellas ambar, no mezclé sólo leí pero me sirvieron de diversión. Quiero, a pesar de todo, que estés aquí siempre. Y si nos toca dormir juntos de nuevo tomes mi mano aunque no nos demos la cara, el simple sentir de tus dedos será suficiente para saber que estás conmigo, y claro, eso me basta, creéme.

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