viernes, 13 de marzo de 2009

Materializando el pensamiento

Hoy fue un dia de tantos en los que odias que el despertador no haya sonado y por eso llegaste tarde a tu trabajo, lo bueno es que tuvieron presente que trabajaste duro en la semana y una hora tarde no es mucho problema. Como es costumbre de toda mañana, no tuve desayuno, tan sólo un té de esos que "tomo prestados" de la cafetería del centro de neurociencia, un vaso de jugo de naranja y me siento listo para salir al frío. Me subo a la bicicleta y empiezo mi camino de 15 minutos al BMC.

Me desespera el momento en que estoy frente a esa subido que da al Main building, es tan resbalosa y empinada que no dan ganas de ir colina-arriba, pero hay que hacerlo, es como que hay un Uppsala ColinaArriba y un Uppsala Colina Abajo y desafortunadamente mi trabajo es Uppsala Arriba. La ruta: Parte trasera de Carolina Rediviva, cruzando el Engelska Parken, Tomando Villävagen que es donde está el Geo Centrum, lo paso y unos 500 metros adelante está el BMC, después de esa planicie blanca ya tan familiar de todas mis mañanas, en donde me he detenido innumerables veces a jugar con la nieve o a tomar fotos. Llego cubierto de sudor pues la chamarra acalora bastante, me quito los guantes, la bufanda y saco mi libreta, mi bitácora, mis plumas y mis ganas de trabajar. Ocho horas después, dando las 4 pm me siento libre, no de lunes a jueves cuando aún tengo que ir a clases. Hoy fue divertido, hice puré de Cerebelo y Tálamo para extraer RNA y me preguntaron si alguna vez habia usado una centrífuga, reí (discretamente).

Para eso de las 4:15 había olvidado que tenia que sacar un libro de la biblioteca del Geo Centrum que cierra a las 4:30 pm, Tomé mis cosas como pude y pedaleé tan rápido como mis piernas me dejaron y llegué a 3 minutos de que cerraran pero conseguí mi libro :D. Salí, y tomé el mismo camino que antes pero de regreso a casa. Dejé estacionada mi bicicleta cerca del hotel y caminé al ICA (algo como las Farmacias Guadalajara) y compré leche, cereal y un baguette recién horneado. Pagué las respectivas 60.50 Coronas y guardé las leches en mi mochila. Fue entonces cuando me sentí caballero del zodiaco con mi armadura a la espalda, con la diferencia que no era de oro ni plata (parece canción de piñata, je), sino de Celulosa, lactosa y uno que otro metal. Llegando a mi cuarto tiré todo al piso y me dediqué a mi. Comí, canté y recuperé un poco la razón. Por ahora reposo pero quizá más tarde salga, por aquello de las 11 de la noche, Roman dice que hay una fiesta en Salluhalen y no tengo mucho que hacer ni ganas de quedarme encerrado. Saldré.

1 comentario:

* Nay * dijo...

este post me gusto mucho... es muy tu... totalmente =)