
Muchas veces lo que más miedo me provoca es el tiempo. Tiempo que indiscutiblemente sabremos que llegará y en ocasiones no queremos. Tiempo en los que vienen cambios o algunos en donde nada ocurre, donde nos sentimos tan bien y otros donde nada pasa, pero a la vez, el tiempo es maravilloso porque cuando estamos esperando un evento sabemos que habrá de llegar y contamos los días y los minutos que faltan para que suceda. A veces, el tiempo me come vivo y me supera porque no puedo controlarme y sin embargo él tiene todo poder sobre mi. Vivo aferrado a lo que me diga y algunos lo llevan, como grillete de esclavo unido a sus muñecas. El tiempo no me permite descansar porque el tiempo se me va en trabajos y no hay tiempo para cerrar los ojos. Todos hablan de él pero no lo entienden. Es cuestión de esperar a que las ideas se me agoten para dejar de escribir, y sé que después de eso habré desperdiciado valiosos segundos en los que pude haber hecho otra cosa, pero qué perverso es tener que estandarizarse a un horario. Me siento encerrado en un reloj y los minutos me estan llegando la cuello.
Derrepente, me encuentro acostado esperando a que las manecillas me corten la cabeza como guillotina y para entonces escuchar al tiempo decirme "tu tiempo se acabó". Cuando hablamos del tiempo realmente no sabemos qué pasa, sólo nos percatamos que el "hoy" ya se nos fue pero siempre hay tiempo para un mañana aún cuando nosotros ya no estemos aquí.
1 comentario:
esta genial la imagen de entrada al post
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