Me volveré tan ligero que podré diferenciar sobre cuerpo y alma. Puedes ocupar mis restos y hacerte un lazo para el pelo con mis venas, teñir tus ropas deslavadas con rojo-mi-sangre y usar mis huesos para aquella mesa que se tambalea. Te seré útil de alguna u otra forma.
Me hincho, no lo ves pero me hincho. El cuarto me queda pequeño, la ciudad me queda pequeña, mi cuerpo me queda pequeño. Hasta ahora me he sostenido bien, mis pies siguen en la tierra, donde un día los dejé.
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