Si apenas al abrir la boca se me sale lo bruto. No encuentro remedio para desahogar las sollozantes horas que me mantienen aquí. Si, persiste la lucha. Se me deshoja la tristeza y me queda colgando a pedazos de aquí, de mi triste cuerpo que se desvanece. Mira, soy casi transparente, es hora de partir.
La gente voltea y pregunta "Mira, parece que habla de tristezas...", me dirijo a ellos y contesto: No, hablo de mi. Y me marcho, se marchan, y tristes nos olvidamos.
De camino a casa sigo pensando, y termino al llegar a mi cuarto, sólo, lejos de todo, porque así me recuerdo a mi mismo, y pretendo conservarme sereno pero resulta dificil. Me siento frente al escritorio: piernas juntas, manos posadas en las rodillas, y espero.... Nada pasa. Volteo a la derecha, izquierda, nada pasa. Nada va a pasar, sabes que nunca es otra vez.
Es así que decido hacerme egoísta. Mi tristeza no se la doy nadie porque es sólo mia, me motiva para bienes y males y me mantiene de mente activo, sólo mia. Y no te la presto porque con la tuya tenemos suficiente. Mejor compartamos, siéntate, la mesa está servida.
Tomate un vaso de agua mineral para aliviar tus penas, coge el tenedor y cuchillo y no intentes matarte, prométeme. La cena comienza y puedes empezar por comer lo que más te apetezca, le puse poca sal porque sé no te gusta. Para el postre tengo una Conversación sabrosa donde podremos comparar tu vida y la mia y ver en qué puntos convergen, divergen, se pierden.
Terminaste? Puedes levantarte e irte, necesito más tiempo para pensar, para sentirme, para vivirme, para no ser. Si me ves cruzar por la calle y preguntas si hablo de tristeza te diré que no; hablo de mí viviendo otro más de mis días.
1 comentario:
el primer enunciado lo dijo todo
Publicar un comentario