Cuervos picotean mi piel desde adentro y pelean por salir mientras la conga redobla su ritmo. Los rinocerontes se me salen por los ojos y cornean mis pupilas, desdichados, se les hace fácil romperme la madre. Las hormigas bailan en mi costado y hacen de mis oídos su guarida. Benditas ellas que se abrigan de mi calor, me lo están quitando pero se los daré, porque ellas me han dado todo y, por ahora, la sensación de hormigas en mis oídos porque eso son.
El viento me sacude y me sacudo yo para safarme del viento mismo que me oprime. Mi lengua se revela y se tranforma en serpiente para morder mi úvula. Se cuelga y se mece a costillas de mi glotis y se divierte como nunca, pasa un tiempo espectacular, me lo roba de igual forma pero no me importa, todos estan aquí para robarme. Que me tomen de una vez.
Sabes que pasará en cualquier momento, no hagas por detener el paso firme que llevo hacia la respuesta del destino. Mis animales y yo nos sabemos salvos del agresivo hombre que con fusil en mano nos ataca. Para eso, mi serpiente se ha armado de venenos mortales tales como mi ego, mis rinocerontes envisten vestidos con armaduras de lodo y oro, mis hormigas tienen ácido fórmico 10x; no hay nadie que nos detenga, somos la estampida más brava rumbo a destruirnos. Sólo el hombre me ha hecho así y sólo el hombre puede curarme si no logra que lo destruyamos primero. De ser así prometo llevarle flores.
Y aunque se marchiten y diez días después no recuerde y nadie perciba que hubo flores un día, algún día tus restos serán cubiertos para ser no más que olvidados ¿Qué harás al respecto?
Te presento a mi topo intestinal, también vino a jugar. No lo distraigas, se ocupa de perforarme el intestino haciéndome recordar cada día que lo que coma, lo que sienta y lo que tema estará ahi por siempre. Que me quiten las vísceras porque me duele.
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