miércoles, 7 de enero de 2009

Pobre de aquellos

Pobre de aquellos que escribiendo han encontrado la inspiración para crear sus obras más bellas, porque de esa forma han moldeado su pensamiento a una misma línea, y por conformismo y fama se mantienen por el mismo sendero. Pobre de aquellos que en la pintura han encontrado su musa perfecta pues por ella, en ella y con ella moldearán sus pinceles diestros a trazos marcados por una misma figura, su figura perfecta con bordes y sombras que reflejen siempre la misma cara pero en distintos colores.

Pobre de aquellos que creen en el amor como la llama que enciende al mundo, pues por la ira y cólera de muchos, la llama del amor se ve mermada por irracionalidades, fuera del alcance de nosotros, los amantes. Pobre de aquellos que en el mundo depositan su fe y no encuentran, por más que buscan, un motivo para ser felices, pero bien, afortunados aquellos que no encuentran en sí mismos nada que les sea de agrado, pues por ellos, los excépticos, nosotros los poetas nos enrolamos en busca de lo que nadie cree existente.

De los colores del aura que nadie ve, de los momentos fugaces. 

Afortunados los que no encuentran en la risa, el alivio de sus males, pues por ellos, nuestros males parecen más pequeños.

Pobres aquellos que sufren por todo y afortunados aquellos que sufren por todo, porque en ellos se esconde la razón de nuestro ser. El pensador que crea que en la sonrisa se halla todo, está muy equivocado, pues no es sólo en la sonrisa, sino en los ojos de nosotros, los pobres afortunados, los pobres aquellos, que creemos que seremos plenos algún día. El secreto está en no dejar de buscar, para cuando eso pase, sabré que habré muerto. 

Pobre de mi/afortunado yo.

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