Todo por idea tiene su peso. El pensamiento mismo, la memoria, nos pesa. Llevamos en las sienes la estructura correcta para que el pensamiento mismo no se atore, no entorpezca, pero por más perfecto que podamos creerlo siempre hay fallas. De ahi la gravidez del pensamiento. Cuando fallamos en dejar ir los pensamientos y el recuerdo nos aterra.
De la ligereza de los pensamientos no me harto pero me ato a veces para no estar en el aire. Es correcto atarse algunas veces al suelo y saber que es más poderosa la memoria y que sin ella, no existo. Por más que me recuerdes, el pensamiento te será pesado, y no te dejará ir. Es bueno si quieres permanecer.
¿Cuánto pesan tu ideas? ¿Vivez tranquilo(a) con lo que piensas?
Me gustaría poder recordar muchas cosas, afortunadamente no soy parte del tiempo que les precede. A seguir.
1 comentario:
Hombre, tienes errores: atar se escribe sin h; lo de nosotros estar está feo, demasiado trillado, cámbielo; vives es con s y no con z.
Por lo demás, es un buen ejercicio.
Publicar un comentario