El hombre que de arrebatos se mece de entre el desfiladero y la huida de su destino, se debate entre su vida y su muerte y medita qué es lo que más vale la pena. Lo decide, se retracta, piensa en haberlo decidido pero el sudor en la frente delata su miedo. Qué más vale, si el morir traiga consecuencias no tendría por qué importarle si por muerto no ha de enterarse. Bien, lo vuelve a pensar. Ya frente al vació se da cuenta de la altura frente a sus ojos.
"Seguro no duele" se repite. Bien, tres pasos. 1,2,3....Espera. Lo que más disfruto al escribir es poder darle vida (o muerte) a mis personajes. 1,2,3. Cuenta más. Lánzate ¿Sientes cómo caes? El aire es aquel que no habrás de respirar, 4,5,6, sigues cayendo. Sí, el piso se acerca, el momento llega, llega, llega, 10,11,12, segundos....3,2,1 metros. Es todo. Adiós.
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