Prométeme, ¡oh! Pérfida memoria, que me devorarás sin dolor alguno al momento de mi muerte. Que los años que pasen de frente a mi conciencia sean benignos para con mi sentir. Inhumana, atrevida y risueña, llévame pero como a un ciego para no darme cuenta de mis faltas, llévame pero como a un sordo para no oir los llantos de los que me aman.
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