lunes, 17 de agosto de 2009

Mariana de tus ojos

Poco a poco voy comprendiendo que el sentido que le das a los días es el mismo que nos persigue desde hace años. Desde entonces las rocas murmullan nuestros nombres cada que te recuestas y le das al cielo tu cara. Si dejas que la noche te cure los ojos de lágrimas entonces verás que valió la pena seguir conmigo.

De entre tantas historias que me cuentas, debo decir que me gusta prestarte atención aunque a veces no recuerde siquiera de que trataba la primera, mi mala memoria no me permite recordar a veces los detalles pero sin duda me hacen recordarte casi siempre, y digo "casi" pues sabes mi pelea con los "absolutismos": te quiero desde que te conocí", "no hay nadie como tu"; quizá no te quería desde que te ví pero eso se ha ido acrecentando conforme pasan las horas, y no encuentro límite para ello, tal vez haya más gente con tus mismas virtudes y carencias pero tus virtudes y tus carencias son las que me gustan, las tuyas y por ser tuyas nada más. Eso es más cierto que el decirte "siempre".

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