jueves, 20 de agosto de 2009

Me siento explotar de la alegría, de mi emanan motas de luces que llenan la habitación hasta cegarme. Qué hermoso sentimiento, puedo volar, puedo ver a través de paredes y no existen fronteras. Mis ojos son luciérnagas en la noche y no hay más sombras. Mi piel se regocija y ríe conmigo. Se eriza de las ganas y llora de la emoción. ¡Puedo sentir! ¡Vivo!

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