De alguna forma, ese aquel tuyo se comunica con el mío de la forma en que sólo ellos comprenden. Uno resuena y el otro calla, entonces el otro calla y el tuyo resuena y es una conversación que se mantiene constante. Para cuando uno de ellos calle, el otro se hará mudo por no sobrellevar en dolor su ausencia. Para cuando ambos callen, te aseguro irán de su cava agarrados, cantando y escribiéndose si por aquel entonces les guste ser llamados "canción".
Tengo ganas de una manzana, no cualquiera, la que tu me des.
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