domingo, 30 de agosto de 2009

Aquel que empieza con la tercera letra del alfabeto y termina donde no sé dónde

Me cautiva el palpitar de aquel órgano en tu pecho. Es hoy inombrable pues pierde valor si se menciona. Pienso creer lo merezco y pienso decir que algún día me lo regalarás. Es ese que empieza con la tercera letra del alfabeto y termina donde no sé dónde. Podría llamarlo "manzana" y comer manzanas todo el día. Podría llamarlo "Florero" y pondría flores de amor todos los días. Puede llamarse "canción" y cantarle y escribirle los versos más bonitos.

De alguna forma, ese aquel tuyo se comunica con el mío de la forma en que sólo ellos comprenden. Uno resuena y el otro calla, entonces el otro calla y el tuyo resuena y es una conversación que se mantiene constante. Para cuando uno de ellos calle, el otro se hará mudo por no sobrellevar en dolor su ausencia. Para cuando ambos callen, te aseguro irán de su cava agarrados, cantando y escribiéndose si por aquel entonces les guste ser llamados "canción".

Tengo ganas de una manzana, no cualquiera, la que tu me des.

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