viernes, 31 de octubre de 2008

Viejas Cartas del Tío Ornelas

Ayer encontré una carta debajo del cajón enmohecido del buró que fuera del abuelo. Habría de notarse la letra garigoleada y en exceso adornada, de esas que no suelen verse ahora. El papel ya amarillo y las orillas rotas la hacían ver tan vieja como aquel mueble y el hambre insaciable del tiempo y una que otra termitas habían dibujado espacios huecos entre las letras.

"La guerra ha terminado, mi pequeña, el general nos ha dicho que dentro de unos días volveremos a casa...ansío verte. El olor a muerte es insoportable, la pérdida de mis mejores amigos se ha hecho insoportable en mi pensamiento y el calendario se ha llenado de luto. El paisaje negro y gris del polvo, la sensación de pólvora bajo la lengua me han hecho perder el apetito, extrañaré tus patatas horneadas...La cabeza me duele, mi pequeña, esta tierra, que ha sido mi cama, la evite al no ser mi tumba, que por lo menos agradeceré al grandísimo el milagro de volverte a ver. Me han cortado ambas piernas, mi niña, una granada alcanzó la trinchera donde me resguardaba y un talud de tierra y piedra cayeron sobre mi, no debiera darte malas noticias sabiendo que al menos estoy vivo, pero deberás saber que no soy el mismo hombre que despediste aquel día, mi cariño sigue fuerte por tí, mis fuerzas por darte el alma siguen conmigo. Cómo ha pasado el tiempo que ahora, tantos años después, me regalará un segundo contigo.

La Locura me asedia al escuchar un sonido fuerte pero sé que comprenderás mi estado de decadencia. Así como tanto te extraño, espero me extrañes, verás que fuiste mi motivo de quedar en pie y evitar ser muerto en guerra, que aunque me siento muerto en vida debo decir, que la vida me regale verte no tiene motivo que compare. Apenas te encuentre, gastaré mis días en pasear contigo por el parque, y cambiar el crepúsculo de sombras y cadáveres por verde arboledas; gastaré mis noches en hacerte de cenar...espero aún recordar cómo hacerlo..."


Extranaré al tío, que aunque vivió a esa guerra, jamás llegó a casa ¿qué fue de tí, tío? ¿Dónde estás ahora a 20 años de haber escrito tu última carta...? ¿Por qué nunca la recibí? Dime...¿Aún me extrañas?

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