Se ha vuelto a dibujar. De su tortuosidad, se ha desesnredado a una forma más sencilla y ligera. Como un trazo de crayola de un niño, con la misma libertad de rayas que no encuentran impedimento de seguir su camino. La Línea que dicta a dónde habré de llegar no encuentra fin. Si una mano se le hace poco, se inventa manera de cruzarse a la otra. Si dos manos se le hacen poco, tiene el cuerpo para enredarse. La Línea del destino se encuentra junto a la de la vida. Juntas danzan alegres de un día más juntas. Destino y vida pudieran ser hermanas.
Destino, en su izquierda; Vida en su derecha; ambas, crean su paz.
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