sábado, 18 de octubre de 2008

Enciende tu luz, luciérnaga de medianoche

Enciende tu luz, luciérnaga, que en mis caminos la oscuridad me absorbe.
Danos un farol que nos guie por ahora y siempre, que tanta falta nos hace para no perdernos.
Enciendenos tu calor que hace frío ¿No lo sientes?

Enciéndeme como la lumbre que llevas siempre contigo,
para arder con las mismas ganas aunque sea un momento,
aunque sea un momento quiero sentirme cálido por dentro
y no frío y plano como de costumbre
Enciéndeme que no tengo nada.

Enciéndeme que no tengo nada que me devuelva a ser como antes,
sigamos caminando pero con paso firme,
y si me alumbras con tu luz fuerte y viva,
serás la razón por la que llegue lejos en mi camino.

Enciéndeme tu luz, luciérnaga, que ya pasa la madrugada,
las estrellas se van apagando para dar paso a una luz más fuerte que las apague,
pero puntuales, se prenden tempranas para darnos un poco más de ellas,
así te quiero para mí, constante y brillante, mi luz de medianoche.

Así te quiero, no por costumbre, sino por tu luz que me enciende.

No hay comentarios: