lunes, 26 de abril de 2010

Deudas de Odraude

Te odio, Eduardo, por tener siempre esa sonrisa en tu cara. Me parece horrible la mueca que gastas para todos porque nadie te la ha pedido. Te odio porque gustas de estar con la gente y la gente gusta de estar contigo. Yo en mi más encimismado comportamiento imagino ser supremo a tu persona pero me quedo corto, pequeño ante tal peculiar talento. Tal vez las arrugas de tu frente ceñida innumerables veces al día te marquen para siempre y cuando seas viejo te distorsionen la cara, serás mi monstruo favorito, ¡tú! Asqueroso monstruo feliz de dientes chuecos.

Quien fuera como yo: centrado ,serio, infeliz pero seguro. No hay lugar pasa sorpresas, Eduardo, esto es crecer y ser adulto no un niño obeso de quien la gente gusta. ¿Quién quisiera estar contigo si les marcas la cara? Les darás entrada a bacterias y polvo en sus bocas cuando rian. Sólo tu, el culpable de que orinen sus pantalones de incontinencia. Bruñidas e intranquilas noches tengo de pensar que te tengo, Eduardo. Ojalá te mueras, ojalá te mueras.

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