Desde atrás del trono de Dios se ve sembrado el odio de los que lo odian. Apenas alzas la nariz y el aire huele a sombra y tiniebla. La poca luz que se filtra detrás del trono de Dios se marchita porque no hay nada vivo allí. La tierra árida alza sus bocas como fallas, como grandes brechas que expelen humo, ceniza y uno que otro lamento. Los árboles se han negado a crecer y los animales no quieren, no quieren vivir, morir ni sentir el dolor de estar solos, ahí.
Dios no tiene autorizado entrar en el dominio del Diablo. Los permisos que se conceden se restringen a los desalmados, a los impuros y los muertos. Nadie les enseñó a morir como se debía y ahora alzan sus manos para que alguien piadoso los saque de su infierno. Pero el Diablo no está solo, no, tiene a su lado otros tres tronos, como Dios en compañía de Cristo y el Espíritu Santo. Él se compone de otros, sus mentores, que nadie ha visto ni nadie sabe quienes son, su aspecto es un enigma que los brujos han intentado descifrar. Las antiguas religiones de ritos paganos fallaron pero encontraron que en su poderío éstos tres personajes no tienen a quién rendirle cuentas, se manejan a voluntad y hasta Dios mismo les teme.
En las tierras detrás del trono de Dios se escucha la música del demonio, de los trinos rasposos y estridentemente agudos de las cuerdas. La sangre brota de los oídos de los moribundos que piden un tiro de gracia pero nadie se los dará pues cumplen su condena. Las criaturas obesas se ríen a carcajadas de los que reptan y les clavan en sus costillas las puntas de sus garras, igualando la marca de Cristo en su vientre. Los violadores son cremados vivos mientras avispas pican sus miembros. Los mentores se rién de la desgracia de sus huéspedes y piden se incrementen las llamas con los cuerpos de los ya muy demacrados, de nada les sirven mas que para arder su fuego interno. Son quemados como en tiempos de Hitler. Los asesinos son atormentados con cuchillos en sus ojos y las heridas nunca sanan y ellos nunca mueren. Dios no tiene intervención en sus lamentos, ahi están perdidos en un olvido del que nadie los quiere rescatar.
Detrás de Dios se esconde la avaricia y el terror de lo no tan desconocido por Él y algunos de los hombres ahora en la Tierra. Existen los mentores y vienen a reclamar más cuerpos qué torturar, para gusto de ellos y de los que los claman.
1 comentario:
me dieron escalofríos de tan solo leerlo
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