Ese niño es aquel al que le arden los ojos de tanto llorar. Los mares se ponen celosos pues se sienten desplazados por el niño que moja más que él. Las arenas mezquinas quierer dormir en sus ojos. Las gaviotas quieren sacárselos y el niño eso quiere pues le duelen de tanto llorar.
Si tus manos te duelen de tanto sostener tu llanto deja que las mias te curen. Tu llanto tiene una razón y las razones no entienden palabras, menos de quien aun no las vive pero algo podré hacer. En algo yace la solución a tu dolor, ese algo que aun no comprendo.
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