lunes, 29 de diciembre de 2008

Los Límites del Alma

Una vez Einstein dijo que la energía es capaz de crear materia bajo cierto criterio. Si la energía no se destruye entonces es capaz de transformarse en materia y evolucionar ésta misma en otra cosa. ¿En qué evolucionarías tu materia? El cuerpo debió inventarse para que el alma tuviera dónde vivir, o acaso debieramos cuestionarnos qué fue primero, si el alma o el cuerpo. Que si ahora creemos que el alma es energía, ella misma pudiera ser la que nos materialice a ser existencia táctil. ¿Pero cuál es la necesidad del alma del ser presente? Sería bueno preguntárselo de vez en cuando. Como en nuestra propia existencia, buscamos a la otra persona que nos complementa, pareciese que el alma es la encargada de mover la energía, y es entonces que el destino se convierte en casualidades, Kundera las llama Co-incidencias. Tales suceden como eventos descritos con tal precisión no prevista que asombran cuando ocurren. Entonces conspiramos con el destino para que las almas se encuentren y formen parte de la transformación energética que aparentemente tanto necesita. El Alma necesita transformarse, necesita renovarse con nueva energía.

El alma necesita al cuerpo para incidirse, como móvil de un crimen de inevitable ocurrencia en donde alma y cuerpo serán uno.

¿Qué sucede cuando el cuerpo muere? El alma sale huyendo para...¿inventarse un nuevo cuerpo? Ahora hablamos de metafísica. Para cuestiones de reencarnación sería mucho hablar de cuestiones religiosas y otras diversas para las cuales me ahorro el tiempo. Entonces ¿a dónde huye el alma? ¿en dónde se esconde mientras no encuentra un nuevo asilo? La imaginé vagando, no sé si sola o en compañia, pero vagando por el mundo, esperando el momento preciso y el tiempo adecuado para ser de nuevo tangible. Creo que cuando eso pase, inventaré nuevas formas de pasar el tiempo.

Para aquellos que no creen en el alma, no sé si sea confortante creerse materia de un sólo tiempo. Aqui nazco y aqui muero. Es tan válido como el creer en el alma misma, aunque un tanto sin sabor a mi alma aventurera.

2 comentarios:

* Nay * dijo...

pues todo es cuestión de enfoques... yo no creo en el alma como una ente con sus propias convicciones... sino como una energía que eventualmente se volverá parte de todo el universo y me dejará conocer hasta la vía láctea u otros organismos...

Liliana Muñoz dijo...

El debate entre el alma y el cuerpo es eterno. Algunos, como Platón, sostienen que el cuerpo es la envoltura del alma. Leí una obra medieval llamada 'disputa del alma y el cuerpo' en la que se discutía cuál de las dos era el pecador, el cuerpo por dejarse arrastrar por las vanalidades o el alma, por ser la parte consciente del cuerpo. Lo cierto es que están unidos de manera indisoluble.En El Banquete de Platón,se narra cómo antes todos los seres humanos eran andróginos (2 en 1, hombre-mujer) y luego los dioses los castigaron (no recuerdo porqué) y un rayo los separó. Desde entonces vagamos sin rumbo en busca de la otra mitad...

Cuídate lalo!!saludos y feliz año nuevo XD