El temor de amar es, a veces, mi temor más grande,
pensar en vivir creyendo que amas puede ser, a veces, el error más correcto,
y es que el vivir sin amar resulta difícil,
pero el vivir llorando por un amor fallido no es lo que debiese.
Hoy me pregunto si todos los años vividos creyendo en ese sentimiento son ahora justos,
y me llevan a imaginar que las cosas quizá no son como uno las piensa...
ese mundo increible, lleno de magia es, a veces, una mera fantasía.
Hoy he muerto y hoy pretendo renacer,
con nuevas ganas de morir pero no sin antes haber amado.
Si conmigo quieres estar, te pido tomes mi mano
y no me dejes ir...
Cierro mis ojos y aun puedo verte, pero no quiero;
y hoy, en tono negro y unos ojos muertos me hundo en pensamiento.
Toma mi mano, no me dejes....
Toma mi mano, moriré...
No hay comentarios:
Publicar un comentario