Ante multitudes y ríos de personas resaltabas de entre la noche,
me adentraba en tu mirada a media luz,
y entre tus manos me aguardaba el amor.
Entré, y antes de rozar siquiera tu piel, de sentir el calor sublime de tu boca,
desperté para darme cuenta que sigo aquí, sólo y sin tí.
1 comentario:
¿entonces el dinosaurio no seguía allí?
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