sábado, 12 de julio de 2008

Ante multitudes y ríos de personas resaltabas de entre la noche,
me adentraba en tu mirada a media luz,
y entre tus manos me aguardaba el amor.

Entré, y antes de rozar siquiera tu piel, de sentir el calor sublime de tu boca,
desperté para darme cuenta que sigo aquí, sólo y sin tí.

1 comentario:

brainvoid dijo...

¿entonces el dinosaurio no seguía allí?