martes, 31 de mayo de 2011

Pocas veces me decido a escribir lo que estoy pensando, porque muchas de las ocasiones me impongo una censura innecesaria para muchos pero necesaria para mí. Me es dificil dejar hablar libremente a mi pensamiento por temor a herir personas, por temor a equivocarme en mis juicios, por temor a quedarme corto en mis explicaciones (sea cual sea el motivo de su origen). Me es complicado encontrar la cantidad suficientes de palabras para detallar los eventos o las memorias que me han acompañado mas que nada en estos últimos meses de mi vida.

Sí, son apenas unos cuantos meses y pareciera que han pasado al menos un par de años, aunque en realidad antes sentía menos su paso. Es como explican fuentes de origen dudoso: "el hombre vive del recuerdo". Esos recuerdos me llevaron por un camino tedioso y difícil pero también me enseñaron a que no puedo vivir pensando en las cosas que pueden ser o que desearía que fuesen. Me he volcado entonces a exigirme vivir en el presente que es lo único que poseo y pensar en que lo que haré no perjudique a otros, me quieran o no, les importe o les dé igual.

Luego del pensar, el dejar actuar. El dejar que otros vivan sus vidas me ha quitado grandes pesos de los hombros. Claro, la gente es tonta, es ignorante, es irracional y también hay gente lista jugando a ser tonta, como tú. Todos podemos destruirnos, algunos prematuramente, otros como yo le doy tiempo a la miseria para que llegue ya cuando sea viejo, porque ahora planeo estar muy bien y vivir en paz. Mi paz es lo que temo perder, si de temer seguimos hablando.

El dejar ir es uno de mis temas centrales. No se puede avanzar cuando arrastramos pedazos de tristezas o momentos pasados. No puedo borrar lo que hice pero puedo pensar lo que haré y ser mejor persona, gracias a mi voluntad (que es lo que te falta), lo hice y lo sigo haciendo. Recuerdo con agrado aquella mañana de sábado cuando tomé un taxi y el chofer me felicitó porque, siendo las 9:40 am ya estaba yendo al museo. Dijo que otros jóvenes de mi edad estarían dormidos o despertando con una resaca inmensa (claro, pensé en tí y que lo estarías haciendo luego de una graduación, peda o sobredosis con tus amigos, en realidad no tienes amigos ¿sabes? Incluso ellos te ocultan cosas). Yo no, estaba sobrio y sin jaqueca luego de una graduación de la cual me retiré a las 2 am, jejeje, soy un anticuado y no me importa.

Te confieso que intento dilucidar quiénes son personas que me hagan crecer como ser humano, y de aquellos que no son nada ya han sido borrados de todos mis contactos. De meses atrás a la fecha nadie que no valga la pena se merece ser mi amigo. Soy mamón, soy cruel y es necesario si quiero mantenerme en un estándar de calidad como persona. Ningún conflicto pendejo ni lios estúpidos harán que tiemble. El yoga me sirve para dos cosas: pensarte como mejor persona y perdonar a quienes me hicieron daño. A perdonarme también, entonces son tres motivos.

Incluso intento ya no tomar alcohol, hago mucho ejercicio, tomo cursos, tengo un empleo, sigo pintando, me aceptaron en una maestría, tenga una bonita familia, tengo amigos que son ejemplos a seguir. Tengo mucho y no debería encimismarme en tí y decir que las cosas no están bien. Las cosas estarán bien cuando deban de estarlo. Ahora hay que seguir como deba ser.

Aquél jueves saludé a aquella persona que tanto daño me hizo, le dí la mano, le deseé buenas noches y me retiré. Hizo lo mismo, y ya. No hay lios, no hay más dolores ni ganas de huir, yo no hago eso. Aquí estoy presentem enfrentando mis problemas y mis espectros, a los reales y a todas las escorias que inventes, sean 1, 2, 3 o múltiples tus personalidades. Todos son bienvenidos. A todas tus personas las quiero. Soy el mismo de siempre, en términos de inocente y creativo, no en el aspecto perverso y malo, ya aprendí. Y sí, necesito repetírmelo hasta el cansancio para cuando siento que me he cansado de estar en pie porque no hay razones para volver a ser un idiota y juguete de ninguno. Soy el mismo Eduardo de siempre, aquél original del que te enamoraste ese 2 de noviembre, no el tonto que te perdió un 19 de junio.

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