
Ayer domingo que fui al museo de arte contemporáneo me compré 2 cosas: un rompecabezas de una obra de Joan Miró (al cual le guardo esperanza pues ó termino rompiéndolos ó me los terminan destrozando), y una postal de un cuadro de Alejandro Rodriguez: "Cumpleaños de los niños locos". Amo mi paz interna aunque sigo odiando a la gente inútil se me atraviesa en mi camino o los que no hacen bien su trabajo ó blah blah mucha gente, por tal motivo he hecho de mi casa mi santuario, de esos donde guardarme cuando la gente abusa de mi cabeza por sofocamiento.
El deporte es otro asunto importante en estos días. Me he dedicado a mi cuerpo y a mi intestino, pues las cosas se pondrán feas si no me cuido desde ahorita. Basta decir que bajé de 75 a 70.2 kg desde mayo que es cuando recordaba tener ese peso. Ahora alguna ropa que me quedaba justo me queda muy bien y me siento con energía (excepto cuando algo me aburre y para lo cual sigo quedandome dormido).
Hoy no es_mañana es quizá el día en que vuelva a sucederme la felicidad, porque esa es otra cosa que se escapa y viene derrepente a disparos. Me convierto en un montón de felicidad con mis amigos, mis más cercanos amigos y mis más cercanos hermanos. Todos, y mis más de cincuenta personalidades.
Por eso me enviaron un maestro y un protector al mismo tiempo: porque hago estupideces pero aprendo y me arrepiento y no olvido para evitar volver a caer. Así es, tampoco soy como los demás, si hay cambios, si hay ganas de ser mejor, si hay mucho más que dar de mí (y de mis más de cincuenta personalidades).

No hay comentarios:
Publicar un comentario