Una avalancha de gritos y empujos mientras niños corren, colocadas sus manos sobre sus cabezas como si fueran cascos que los salvaran de las bombas que caen. Mi madre se ha perdido entre el polvo y los techos caídos. El clarín del ejército vecino llega tumbando creencias de libertad. Las caras de ángeles no se hacen ver estos días, la guerra es nuestro pan más preciado y el único que sabemos. Miranos, luchamos con garras devorándonos la carne del enemigo, saciando mi sed con el sudor y sangre del caído.
Padre y Dios mio, lanzanos tu fuego para quemar nuestros pecados. No te hemos merecido y entonces ¿qué nos queda? Mira, buen Dios, que somos pecado pero no somos bestias, ni hombres ni humanos ni humo ni ceniza ni masa ni nada, somos sólo nada con el miedo y sin el miedo, con la esperanza y sin la ayuda de nadie porque no importa. Y entonces, bailamos con demonios tras el fuego de los que llevan una luz interna, sacíando nuestra hambre y miedo. Conoces los miedos que llevo en los ojos, esos ojos oscuros de sangre hervida, quemada y olor fétido.
Resuenan los timbales y la música del diablo suena, los platillos con las bombas, los gritos los violines bélicos y las flautas con las notas que provocan lascerarme. Tiemblo temblamos tiemblan, todos. Mira Dios, la gente no baila por gusto, se quema viva. Me muero de hambre si no tengo a nadie. Dime Dios ¿entonces quién nos queda?
Padre y Dios mio, lanzanos tu fuego para quemar nuestros pecados. No te hemos merecido y entonces ¿qué nos queda? Mira, buen Dios, que somos pecado pero no somos bestias, ni hombres ni humanos ni humo ni ceniza ni masa ni nada, somos sólo nada con el miedo y sin el miedo, con la esperanza y sin la ayuda de nadie porque no importa. Y entonces, bailamos con demonios tras el fuego de los que llevan una luz interna, sacíando nuestra hambre y miedo. Conoces los miedos que llevo en los ojos, esos ojos oscuros de sangre hervida, quemada y olor fétido.
Resuenan los timbales y la música del diablo suena, los platillos con las bombas, los gritos los violines bélicos y las flautas con las notas que provocan lascerarme. Tiemblo temblamos tiemblan, todos. Mira Dios, la gente no baila por gusto, se quema viva. Me muero de hambre si no tengo a nadie. Dime Dios ¿entonces quién nos queda?
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