Puede ser de muchas formas entendida tu forma de mirarme, si bien seductora, que me ocultas algo que quieres decirme, de culpa o deseo. La otra noche pude sentir, quiero decir, que tus formas de mirarme vieron más que mi carne asoleada, lejos allá de mi ropa sucia con intentos de haberse planchado. ¿Te atreviste a ver por dentro? Si bien el ver mi cuerpo desnudo ya no fue sorpresa para ti como hace años creo haberte simpatizado por dentro. Dices de mi sonrisa y de las buenas cosas que llevo conmigo, como la buena voluntad. Hay algunos como yo que nos hacemos no hombres de sexo sino de convicción. Siento que el tenerte cerca me ha ayudado a crecer como individuo y no ser gente sino persona, a lustrar mis sentimientos y pulirlos para dártelos puros y completos como has de merecértelos.
Si aquella noche te advertí cerca, muy cerca de mí no fue extraño sino previsto. Esa noche fue cuando supe que debía amarte para siempre, te lo advertí y juntos nos lo advertimos y nos gustó lo que fue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario