Estos últimos días me he puesto a pensar, que el cumplir años no es lo mismo que "cumplir" con los años. Me preocupa saber que he cumplido un año más sin haber "cumplido" lo que ese año conlleva. Cada año se merece una meta y la meta del Año 21, creo se ha cumplido, aún cuando no sepa claramente de qué se trata (ser feliz es una válida). Y no sé en qué tratan esas metas pues planear las acciones de cada minuto sería vivir atado a un horario y referencias. Es también importante saber que no se puede vivir sin un rumbo ni dirección, pero tampoco sin llegar a lo ya establecido con tal de que se pierda la sorpresa de cada día.
Se acerca el Año 22, un nuevo año por cumplir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario