La imaginación a veces escapa de mí por miedo a que me hiera. Es una criatura celosa que vive alimentándose de los ánimos y sentimientos de nosotros los amantes tranquilos, porque le gusta que seamos noche y parte. Mi imaginación a veces se convierte en fiera y navaja de mil filos. No pases, cariño, por mis muñecas; no pases, mi alivio, por mi sien como cañón de arma. Porque cuando la imaginación me ataca para males siempre consigue salirse con la suya. Tiene el poder tremendo de hacerme un gusano anímico o una partícula de helio ligero sin cabeza que piense. Entonces mi imaginación me torna surrealista y me ayuda, la buena, a pintar mis espacios blancos. Sólo así me es útil. De otros modos es fiera felina.
Aún así no podría pedir que se fuera. Ella me mantiene alto y bajo, según se le antoje la hora del día, pero me divierte y ella se la cura de mí. Qué guapa ella, bonita y coqueta como el guapo de quien la porta, osea yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario