miércoles, 18 de noviembre de 2009

La culpa no es mia sino tuya

Que blasfemia el pensar que soy yo el culpable si fuiste tu quien me hizo jurarle al amor una vida eterna. Con las manos vacías y de palma al cielo esperan que las tomes, que con justo molde encuentran cabida en las tuyas, como un beso en tu cara.

No es culpa mía el quererte ahora si el tiempo te ha hecho de mí parte y cómplice de lo que ahora escribo. Tiemblo y pienso que si de culparnos se trata la culpa es tuya y nadie más pues nadie más ha encontrado ese espacio que ahora tomas y reclamas como tu casa.

¡Ah! Tan simple como el escucharte hablar, tan simple como que sea tu culpa y no mía, por el mero gusto de no querer compartir mas que la culpa que nos mantiene juntos ahora.

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